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Pueblo: Peñarroya de Tastavins, romance en piedras de siglos.

Turismo activo: Senderismo de Alcaine a Oliete y Los Arenales.

Patrimonio: Los Castillos de Torralba de los Sisones y Tornos.

Monográfico: El nacimiento del río Tajo.

Un alto en el camino: Apartamentos Boutique Torre del Salvador.

Turismo activo: Cresteando por las Alhambras. El Arbotante y la Cresta de la Pilarca en Manzanera.

Fin de semana: El Castellar, un pueblo que deja huella.


EDITORIAL

La esperanza nunca se pierde, y así es, porque después de un final de otoño nada lluvioso y con mínimos históricos en los embalses, el invierno y sobre todo su final nos ha regalado uno de los bienes más preciados, la nieve, que ha hecho que los pantanos vuelvan (aunque no todos) a alimentarse de agua.


Comenzamos con un amplio reportaje de la localidad de Peñarroya de Tastavins. Un pueblo que rebosa natutaleza por los cuatro puntos cardinales, no en vano “Las Rocas del Masmut”, un imponente conglomerado, preside el municipio. Un pueblo donde sus casas van tomando altura a medida que vamos ascendiendo por sus empinadas calles. Pueblo rico en patrimonio y donde a escasos kilómetros se encuentra el santuario de la Virgen de la Fuente, un lugar de recreo y culto, famoso en toda la comarca y que en su ermita de Dalt, encontramos una espectacular construcción de estilo gótico-mudéjar del siglo XIV. Un pueblo que merece estar en el club de los más bonitos de España.


En esta ocasión os proponemos una ruta senderista (GR 262) desde Alcaine hasta Oliete, de unos doce kilómetros. Manuel Val Lerín nos recrea con un paseo subjetivo por un territorio lleno de sorpresas, donde la tierra forma los colores de una paleta     artística gracias a las magníficas fotografías de Mariano Candial. Observaremos la   avifauna del embalse, su flora, las minas que lo circundan y, poco a poco, pasando si lo deseamos por las pinturas rupestres del Frontón de la Tía Chula, llegaremos a la   espectacular presa de Oliete y a la propia localidad, donde podremos degustar una   estupenda vianda en el restaurante de las piscinas.


Siguiendo con los castillos turolenses, en este número detallamos dos más pequeños pero no menos importantes, el de Torralba de los Sisones y el de Tornos, situados junto a la laguna de Gallocanta. Ambos tienen muchos puntos en común y una historia paralela. Los dos remontan sus orígenes a una fortificación islámica.


El nacimiento del Tajo podría plantearse como algo baladí, pues ya sabemos que está en los Montes Universales... pero determinar exactamente donde esta su nacedero es cuestión delicada y, José María García Checa, en un alarde de exhaustiva información, lleva a cabo una investigación de campo muy completa, donde nos propone ser los doctores Livingstone de nuestro tiempo realizando una expedición localizando los orígenes del río más largo de la Península.


El artículo que nos propone Javier Magallón, Cresteando por las agujas de Las Alhambras, no es ni más ni menos que un ejercicio de equilibrio espectacular por el filo de unas agujas que han escalado en el barrio de Manzanera, Las Alhambras. Nos explica con todo detalle como abordar las dificultades de esta técnica en El Arbotante y La Pilarca.


Para terminar podremos dejar nuestra “huella” en el pueblo del Castellar y alrededores, muy próximo a la localidad de Teruel y rodeado de un paisaje natural excepcional. Realizar un “DINOpaseo” tanto jóvenes como mayores y poder observar in situ, las icnitas o huellas (más de 800 catalogadas) en el lugar, con los recursos didácticos que han creado desde la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel, Dinópolis.


Espero que esta nueva entrega sea de su satisfacción y que en la medida de lo posible visitien los lugares mostrados en este número.